:: Mojado::
Solo abandonas tu hogar
después de tanto pensar, lo decidiste ¡y ya!
Nadie deja su hogar, que difícil hacerlo.
Con un despido triste o un silencio
de los tuyos,
fuego en los pies, sangre hirviendo
en el vientre.
Jamás hiciste algo así, aun y viendo tu propio país que te hacía correr.
Hasta que sentiste el hierro
ardiendo
amenazando tu cuello.
Rezaste al cielo una oración mil veces
incluso cargaste tu himno bajo tu
aliento.
No te imaginabas pasar días y noches en el estómago de un camión
no quedaba más que alimentarse con hojas de periódico,
pensando cada día en esos kilómetros recorridos
asomándote sólo por una rendija
conformándote con ver una parte del cielo.
El filoso viento que pega en
nuestras caras
ignorar el cansancio, mantener la
vigilia
desde Chipas hasta Ciudad Juárez
quedando atrás Honduras, Nicaragua y el Salvador.
Es tan lenta la noche mexicana bajo
esa luna inquieta
que su poca luz nos avisa y de
repente vemos ese cartel
que nos llena de esperanza, pero
también miedo.
Luego de explorar, el coyote ya
espera, para cruzar ese río
y el desierto aún nos espera.
Tengo tanto frío que no me deja pensar, escucho los
susurros
de esas personas que te dicen para
donde saltar
hemos llegado, y el miedo no me deja
avanzar
siento las frías esposas en mi mano y una fuerza
que me empuja y no puedo voltear
¡Si! nos sorprende la migra y nos empiezan a esculcar
No comprendo lo que hablan y
entiendo que todo terminará.
Y la patria, la amada Patria de los
que quedamos
con nuestros sueños compartidos y rotos
luchando por los cambios, abriendo
caminos
imagino que ya nadie se irá la Patria será de todos y viviremos felices.
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